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Estados Unidos y China se acercan a un pacto histórico para estabilizar el comercio global

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Estados Unidos y China se acercan a un pacto histórico para estabilizar el comercio global

Las dos mayores economías del mundo comienzan a limar asperezas tras años de tensiones. Las conversaciones en Londres abren la puerta a un nuevo equilibrio global.

En un momento clave para la economía global, China y Estados Unidos parecen haber dado un paso decisivo hacia la distensión. Delegaciones de ambas potencias se reunieron recientemente en Londres con el objetivo de desescalar la prolongada guerra comercial que ha afectado el crecimiento mundial, ha distorsionado los mercados y ha puesto en jaque cadenas de suministro estratégicas.

Las conversaciones bilaterales concluyeron con un tono más positivo del habitual. Según informes oficiales, los representantes lograron “nuevos avances para resolver sus preocupaciones económicas y comerciales”, lo que ha despertado expectativas sobre un posible fin de la rivalidad comercial que se intensificó desde 2018.

Una llamada presidencial que marca el rumbo

La noticia fue confirmada tras una conversación telefónica entre los presidentes Donald Trump (EE. UU.) y Xi Jinping (China), quienes ratificaron su compromiso con el nuevo entendimiento económico. En su red social Truth Social, Trump escribió:

“Estamos logrando un total de 55% en aranceles, China está recibiendo 10%. ¡La relación es excelente!”

Aunque sus declaraciones suelen generar controversia, esta vez el mensaje fue interpretado como una señal clara de voluntad política para estabilizar la relación bilateral. Además, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, sostuvo ante el Congreso que este avance representa una oportunidad real para «reequilibrar las relaciones económicas» entre ambas naciones, si China actúa como un «socio confiable».

¿Un nuevo equilibrio global?

Bessent también recordó que el proceso de normalización económica con China no será inmediato ni fácil, pero se mostró optimista tras las conversaciones en Londres.

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“Si China corrige el rumbo cumpliendo con su parte del acuerdo comercial inicial que delineamos en Ginebra… entonces el reequilibrio de las dos economías más grandes del mundo es posible”, señaló ante una comisión de la Cámara de Representantes.

Este “reajuste” busca estabilizar la balanza comercial, reducir aranceles punitivos y establecer mecanismos de cooperación que favorezcan el crecimiento conjunto y el respeto a las reglas del comercio internacional.

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Las tierras raras: el corazón del acuerdo

Uno de los temas más sensibles que estuvo sobre la mesa fue el acceso a las tierras raras, un conjunto de minerales estratégicos esenciales para la fabricación de vehículos eléctricos, dispositivos electrónicos, discos duros, turbinas eólicas y equipamiento militar.

China, que controla alrededor del 85% de la producción mundial de estos minerales, había restringido su exportación desde abril, exigiendo licencias especiales como medida de presión frente a los aranceles estadounidenses. Sin embargo, como parte de este nuevo entendimiento, el gobierno chino se comprometió a aprobar un número determinado de licencias para exportar estos insumos a EE. UU.

“China, como gran país responsable, tiene plenamente en cuenta las necesidades y preocupaciones legítimas de todos los países”, afirmó He Yadong, portavoz del Ministerio de Comercio chino.

Trump, por su parte, afirmó que China se comprometió a garantizar el suministro anticipado de imanes completos y tierras raras necesarias para sectores clave de la economía estadounidense. No obstante, el pacto aún debe ser ratificado por ambas partes, especialmente por el mandatario chino Xi Jinping, quien mantiene una postura cautelosa ante cualquier flexibilización de las exportaciones estratégicas.

Obstáculos aún por superar

Pese al avance, el acuerdo no está completamente sellado. Según fuentes diplomáticas, la delegación china —liderada por el vice primer ministro He Lifeng— fue tajante al exigir que Washington reduzca significativamente las restricciones tecnológicas impuestas a las empresas chinas.

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Este punto sigue siendo el más controversial. Estados Unidos ha limitado el acceso de China a tecnologías clave, como los microchips avanzados, por consideraciones de seguridad nacional. Aunque ambas partes acordaron seguir discutiendo este asunto en futuras rondas, los detalles concretos aún no han sido revelados y podrían poner en riesgo el progreso logrado hasta ahora.

Impacto global: mercados atentos y empresarios optimistas

La reanudación de las conversaciones entre EE. UU. y China ha sido bien recibida por los mercados internacionales. Las bolsas en Nueva York, Londres y Shanghái reaccionaron con ligeras alzas tras conocerse la noticia. Los empresarios también mostraron una actitud favorable, ya que un acuerdo formal traería estabilidad a las cadenas de suministro globales y reduciría los costos operativos en sectores como la manufactura, la tecnología y la automoción.

Expertos en economía internacional coinciden en que una distensión entre las dos potencias beneficiaría a toda la economía global, en un contexto marcado por la desaceleración de Europa, la inflación persistente en varias regiones y la necesidad de impulsar una recuperación económica sólida tras la pandemia.

¿Qué sigue?

Las delegaciones acordaron mantener nuevos encuentros técnicos en los próximos meses para cerrar los detalles del acuerdo y avanzar en una hoja de ruta común. Mientras tanto, el mundo observa con cautela, pero con esperanza, el posible inicio de una nueva era de cooperación económica entre EE. UU. y China.

www.canalcncmedellin.com

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