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Testigos revelan presiones y beneficios para declarar contra Álvaro Uribe en juicio clave
El juicio contra el expresidente Álvaro Uribe Vélez, uno de los procesos judiciales más seguidos en la historia reciente de Colombia, se reanudó con nuevas declaraciones que podrían marcar un punto de inflexión. En una jornada cargada de tensión, dos testigos claves aseguraron haber sido víctimas de presiones, amenazas y hasta ofrecimientos de beneficios a cambio de declarar en contra del exmandatario.
Testimonio de Fauner Barahona, alias «Racumín»
Fauner Barahona, conocido como alias “Racumín”, fue uno de los testigos más contundentes. En su declaración, Barahona aseguró que en el año 2015, la fallecida senadora Piedad Córdoba le ofreció beneficios judiciales a cambio de involucrar a la familia Uribe en actividades ilícitas. Aunque Córdoba ya no está viva para responder a estas acusaciones, sus palabras reabren el debate sobre las estrategias políticas y judiciales en este caso.
Barahona también afirmó que en 2017 fue testigo de cómo Carlos Enrique Vélez era presionado por Pablo Hernán Sierra, alias “Pipintá”, para construir un relato incriminatorio en contra del expresidente. Según su versión, estas presiones eran parte de una estrategia coordinada para construir un caso en contra de Uribe.
Además, relató que Juan Guillermo Monsalve, otro de los testigos clave del proceso, intentó convencerlo para que presentara un falso testimonio en contra del expresidente. Monsalve, quien ha sido figura central en este proceso, ha señalado en múltiples ocasiones que Uribe tuvo vínculos con grupos paramilitares, pero el nuevo testimonio de Barahona cuestiona la veracidad de esas afirmaciones.
Acusaciones contra el senador Iván Cepeda
Uno de los elementos más polémicos de la declaración de Barahona fue la mención del senador Iván Cepeda. Según su testimonio, Cepeda intervenía directamente en los traslados carcelarios de algunos testigos del proceso, especialmente cuando se intentaba trasladar a quienes podrían declarar en favor de Uribe.
Barahona no solo denunció violación de sus derechos como preso, sino también amenazas en su contra por negarse a declarar en los términos que le exigían. Según su relato, fue presionado para decir que los grupos paramilitares obligaron a votar por Uribe en los departamentos de Casanare y Meta durante su campaña presidencial, algo que asegura nunca ocurrió.
Sobornos y manipulación de testigos
Otro de los testimonios reveladores fue el de Darley Guzmán Pérez, alias “Jopra”, exparamilitar del bloque Metro. Guzmán declaró que Carlos Enrique Vélez le mencionó un supuesto plan para solicitar 500 millones de pesos a los abogados de Uribe con el fin de cambiar su testimonio.
Sin embargo, Guzmán también fue enfático en señalar que aunque sí se reunió con Diego Cadena, abogado defensor de Uribe, nunca recibió ofertas de dinero ni promesas de beneficios judiciales de parte del letrado.
“Jopra” también fue claro en afirmar que nunca conoció personalmente a Álvaro Uribe ni a su hermano Santiago Uribe, y negó haberles ofrecido protección o seguridad durante eventos públicos como subastas ganaderas en el municipio de La Pintada, Antioquia, otra de las acusaciones que ha circulado en el proceso.
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El impacto político y judicial
El juicio contra Álvaro Uribe ha sido una montaña rusa mediática y judicial desde sus inicios. Este nuevo capítulo, cargado de declaraciones contradictorias y acusaciones cruzadas, complica aún más el panorama. Las denuncias de manipulación, presiones y hasta supuestos sobornos dentro del proceso judicial, ponen en tela de juicio la legitimidad y la transparencia de los testimonios que se han utilizado en el expediente.
Además, la mención directa de figuras políticas como Iván Cepeda y la fallecida Piedad Córdoba agrega un componente aún más delicado, ya que involucra a congresistas y líderes políticos en presuntas estrategias para influir en el resultado del juicio.
¿Quién dice la verdad?
Uno de los principales desafíos para la justicia colombiana será establecer la veracidad de los testimonios. En un proceso donde los principales testigos son exparamilitares o personas privadas de la libertad, la credibilidad se convierte en un recurso escaso pero crucial. ¿Son ciertos los ofrecimientos de beneficios? ¿Hubo realmente una estrategia coordinada para incriminar al expresidente? ¿Fue manipulado el proceso desde dentro de las cárceles?
La opinión pública se mantiene dividida. Mientras algunos ven en Uribe a un líder político injustamente perseguido, otros consideran que el juicio representa una oportunidad histórica para que el país enfrente las sombras del conflicto armado y la parapolítica.
Este nuevo capítulo del caso Uribe revive uno de los debates más profundos sobre la justicia, la política y la verdad en Colombia. Las denuncias de presiones, beneficios ilegales y manipulación de testigos no solo ponen en entredicho el proceso judicial, sino que también alimentan la polarización política del país.
El camino hacia una sentencia definitiva parece estar lejos. Con cada nuevo testimonio, el caso se enreda más, y el país permanece atento a lo que podría ser uno de los juicios más trascendentales de su historia reciente.